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viernes, 11 de enero de 2019

LOCZY 2.


En esta segunda entrada de “Loczy”, se hablará de los puntos de vista que sacamos entre toda la clase y, además, me gustaría acabar con una reflexión final propia.

Durante la puesta en común de ideas se dijeron muchas cosas interesantes y se debatió si nos parecía bien, mal, que nos había llamado especialmente la atención, etc.

Se habló, entre otras cosas, de la importancia de la empatía, de que no había que proyectar sentimientos pero sí sentir. El/a niñx decide, elige, hay que tener mucha paciencia y, algo que nos llamo mucho la atención por el tema de sentimiento era “el cojín de la rabia”. En la escuela infantil había un cojín que, cuando lxs niñxs se enfadaban, se desahogaban con él.

Otro punto que se trató, fue el hecho de que a lxs niñxs se les trataba como a adultos, lxs niñxs son personas llenas de emociones, no  muñecos de juego. Dicen, y estuvimos de acuerdo en que hay que respetar su ritmo para poderse ganar su confianza, aceptar a lxs niñxs tal y como son, eso es el verdadero respeto. Una frase que nos gustó mucho sobre esto fue: “Aprender a amar es saber respetar”.

En Loczy, su tarea es la de llegar a encontrarse y no perderse, que lxs niñxs consigan su propia autonomía, que se sientan libres. Además, otra cosa que también se persigue es el bienestar del/ niñx, para ello dicen que observan para encontrar el remedio, pero que no les importa tanto el origen de éste. En este punto hubo controversia de opiniones.

Para conseguir esto, las educadoras no les dan todo hecho a lxs niñxs, sino que lxs niñxs tienen que aprender por sí mismos. Como ya hemos dicho, respetan el ritmo de todxs, le aceptan, lo único que hacen en ayudarles poniendo palabra a lo que experimentan, verbalizando.

Esto nos lleva a que, como he dicho en la anterior entrada, las educadoras hablan muchos con los niñxs. Además, no hay secretos entre esta “comunidad”, saben que pueden hablar con las profesoras, les tratan como a un igual y les hablan de forma tranquila y calma, con un tono de voz pasivo.
Por otro lado, las educadoras están muy seguras de lo que hacen, ya que tienen un gran respeto hacia lxs niñxs y a su proceso de aprendizaje, por lo que cuestionan si lo que hacen favorecen a estxs niñxs, para sacar lo mejor de cada personita y de ellas mismas y hacerlo lo mejor posible.

En cuanto a la relación con las familias, sorprendió mucho la confianza que había, entrabas en el aula, esperaban a que el/a niño/a se tranquilizará, había mucha confianza entre ambas partes. En mi caso, algo que me llamó mucho la atención, e incluso me conmovió, fue como hablaba una de las educadoras con una madre de un niño, esta madre fue una niña que estuvo en el orfanato con esta “cuidadora”, y quería que su hijo le trataran de la misma forma que a ella. Me pareció algo bastante bonito, el ver como una niña se crió en un orfanato, después tuvo una familia, creció y, cuando tuvo a su hijo, quiso que volviera con la persona que le crió en modo de escuela infantil.

Un último tema que a todxs nos dejó impactados, fue el hecho de que a lxs bebés les sacaban a dormir la siesta en la calle, iban muy abrigados, pero fue algo que nos llamó extremadamente la atención, por lo menos a mi me dejó con la boca abierta.

No se trataron muchos más temas relevantes, por lo que me gustaría ir cerrando esta entrada con mi reflexión final, sobre la película, lo que se trató y lo que salió de mí al verla.

En primer lugar me parece un método muy innovador, algo de lo que no estamos para nada acostumbradxs en esta sociedad, pero que muchas cosas podrían ser muy buenas para nuestro sistema educativo. Me encanta que hablen a lxs niñxs de la manera en la que lo hacen y les tengan en cuenta en las decisiones y se les deje ese punto de libertad, sin salirse de los límites establecidos. Creo que aquí, en muchas ocasiones se hacen las cosas demasiado rápido, queriendo sacar lo mejor de cada niñx enseguida y, aun sin dejarles la libertad que necesitan, se pasan mucho antes de los límites establecidos.

Por otra parte, creo que Loczy ha hecho una gran labor con el orfanato y con lxs niñxs de la escuela infantil, ya que han llevado consigo grandes valores. Sin embargo, no puedo estar de acuerdo en todo. Por ejemplo, cuando hablan de que ellas buscan los remedios pero no el origen del problema, creo que es un gran error. Muchas veces puedes resolver el problema, pero, en mi opinión, el sentimiento, el pensamiento, la sensación se queda dentro del/a niño/a y en un futuro puede volver a surgir. Creo que hay que saber resolver el problema, pero también el saber de dónde procede para evitarlo.

Aunque piense esto, creo que se ganan con creces la confianza de lxs niñxs, y es algo que me parece imprescindible, lxs niñxs confían en ellas y saben que están ahí cuando las necesiten y viceversa. Se ayudan mutuamente, las educadoras, y mi incluyo, solemos aprender más de lxs niñxs que lo que ellxs pueden aprender de nosotrxs. Las educadores les ponen palabras a sus emociones y a todo lo desconocido que sucede a su alrededor y consiguen un gran desarrollo, en todos sus sentidos.

Junto a todo esto, me gustaría añadir que el término “cuidadoras” que se utiliza en la película, no es de mi agrado. Nosotrxs no cuidamos nada, educamos, ayudamos a lxs niñxs a descubrir el mundo que les rodea y a ellxs mismos, siendo ellxs lxs verdaderos protagonistas de este proceso.

A pesar de todo, me parece que “Loczy” es un gran ejemplo a seguir, donde podríamos coger algunas ideas y adaptarlas a nuestro sistema, ya que como he podido comprobar, lxs niñxs crecen felices, completados, con ganas de descubrir, desde el respeto y la confianza, y eso es lo que de verdad importa.




"Foto" sobre las reflexiones realizadas en clase.
Fuente:Propia.

domingo, 6 de enero de 2019

"IMAGINE ELEPHANTS"



Fuente: YouTube. Samthing Visual.

Tras ver este documental, analizarlo y comentarlo en clase, acabamos con varias ideas. Una de las primeras preguntas que se plantean es: ¿Quién es el profesor/a? ¿Qué identidad tiene?


Un/a profesor/a, tiene que dar más visibilidad al niñx, ya que en el vídeo se le califica como a alguien que no tiene voz. Que sepa observar ese juego de lxs niñxs y que lxs maestrxs también sepan jugar, so ser sólo diversión. Además, tienen que diferenciar lo que es jugar de lo que no.



Algo muy interesante que se nombra en el documental sobre el “jugar”, es que se puede entender como puro juego o puede llegar a ser una tortura. Esto quiere decir, jugar como juego, porque quiere, que surja por necesidad y no por imposición, una tortura. Por ejemplo, no es lo mismo escribir del 1 al 100 porque aparezca por curiosidad del/a niño/a, que un adulto se lo imponga. A veces el juego puede ser condicionado y no podemos permitirlo.

Cuando se habla de juego también se habla de conexiones emocionales, es decir, cuando de pequeñxs jugamos en la playa a hacer castillos de arena, seguramente en estos momentos estemos pensando en nuestros padres contigo, nuestro hermano, nuestra prima… De esto es algo que estoy completamente de acuerdo.

Otra idea, de la cual no me cabe la menor duda, es que lxs niñxs aprenden jugando. Mientras se juega es cuando más se aprende. Por otra parte, es importante que no se sepa de la importancia del juego, ya que ahora no dejamos jugar en libertad, no hay normas, etc. En la práctica cada vez juegan menos, no les dejamos tiempo para el juego libre, debido a que tenemos la certeza de que el juego es tan importante, que no hacemos más que condicionarlo, surgiendo así una afectación al juego puro.
Algo preocupante es que las vidas de lxs niñxs cada vez son más competitivas, y cada vez desde más pequeños, entre el colegio, las extraescolares (que no son juegos), el comedor…, tienen menos tiempo para ellxs mismxs y no es algo muy sano, la verdad sea dicha, aunque para gustos los colores y para opiniones, también.

Una frase que me llamo mucho la atención: “Juegan al fútbol pero no a la pelota”, tiene un poco que ver con todo lo hablado hasta ahora si le das un par de vueltas. Antes se cogía una pelota y no había normas, se jugaba, ahora juegan al fútbol porque es lo que ven y no “hay más allá”. A lxs niñxs, desgraciadamente, no se les deja decidir, no tienen identidad. Para arreglar esto, en  la medida de lo posible sin llegar al otro extremo, hay que saber diferenciar el tiempo en la escuela (los deberes), del tiempo de lxs niñxs, para ellxs.

Dicho esto, ¡menos tiempo de clase! Se aburren en clase cuando no debería ser así. El vídeo informa de que en otros países el asunto no está como aquí. Algo que cada vez se introduce más, es el juego como metodología, no hay que decirles por dónde deben ir, hay que tirar de los intereses de lxs niñxs. Algo que en la escuela todavía sigue siendo un tanto difícil.

Además, el documental también ofrece unas pautas que van surgiendo a lo largo de éste. El concepto “prohibición” es algo muy utilizado en el mundo infantil, cuando no debería ser así, ya que, no sólo lxs niñxs, también los adultos, si se prohíbe algo se desea más. Por ejemplo, los videojuegos no son educativos, por lo que se prohíben y esto, por lo que ya hemos dicho, hace efecto rebote. Hay que dejarles experimentar, hablarles, para que sean más autónomos.

Otro matiz que se recalca es que no hay que regular tanto el juego, porque, como ya hemos dicho antes, deja de ser juego. Hay que dejarles a lxs niñxs jugar por el placer de jugar, que el juego tenga sentido para ellxs y tener mucho cuidado con los materiales, ya que con el juguete no se aprende, se aprende en la propia actividad. Cuando los juguetes son bien utilizados, potencian el juego y desarrollan las capacidades del/a niño/a, pero cuando no, el juego dejaría de existir, solo nos basaríamos en el material.

Algo que nos alarma mucho hoy en día es que cada vez se juega menos, y no es porque lxs niñxs están cambiando con las generaciones. El problema es de los adultos, la capacidad de jugar es algo innato que no se pierde, sino que la adormecemos. Por eso, hay que encontrar ese equilibrio tan difícil de conseguir.

Tenemos, sobre todo como educadorxs, que lxs niñxs logren aprender por sí solxs, que interactúen con lo que ven. Castigar los errores, solamente cuando es una oportunidad de aprender y encontrar otros caminos, aunque en mi opinión la palabra “castigar” no sea la adecuada. Para mí, hay que hacerles ver que las circunstancias que viven son las consecuencias de sus actos, no castigos impuestos por un agente externo, hay que hacerles ver lo que está bien de lo que está mal y no protegerles demasiado de entorno, dejarles, en la medida de lo posible, como hemos dicho antes, que aprendan por ellxs mismxs.

En el caso de algunas familias, ven el juego como algo innecesario y el documental nos alerta de que la presión de estas familias por ver a sus hijxs progresar, es tan grande que a veces se olvidan de que son niñxs y les “roban” su tiempo. Ven el juego como algo que hace perder el tiempo. Nosotrxs ahí también tenemos un papel importante para poder guiar, tanto a estas familias, como a cualquier polo opuesto.

Para terminar, hay que jugar con ellxs de forma divertida, no como una obligación, no entreteniéndoles, sino dejándoles jugar, hacer eso que nos cuesta tanto: “dejar que lxs niñxs molesten”. Ahora los adultos lo controlamos todo e intervenimos, lxs niñxs tienen que aprender sin protección adulta. Hay que olvidarse un poco de las tecnologías, de esas pantallas que, de alguna manera, “succionan cerebros”. Volvamos al juego tradicional.


                                       

Fuente: Propia. "Mis reflexiones".


GOODBYE, LULLABY.

Como todo, este blog que me ha acompañado durante mis primeras experiencias universitarias llega a su fin. Con este blog, además de estas ...